Tarot egipcio y tarot del amor

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El arcano de los Enamorados no aparece en el tarot egipcio. Pero esto no significa que el más antiguo de los tarots conocidos no guarde predicciones o mensajes sobre el amor. El tarot del amor egipcio se basa en las cartas que no guardan un correlato tan reconocible con las del tarot gitano. Nos referimos a las cartas que van del número XXIII al LXXVIII. Allí encontraremos constantes referencias al amor, la amistad, la familia y la pareja, algo que casi no sucede entre los 22 arcanos mayores. Esta distinción puede atribuirse al profundo trasfondo filosófico de los arcanos mayores del tarot egipcio. Este grupo de cartas puede leerse casi como un compendio de los principios de la filosofía hermética y, como tal privilegia el camino del crecimiento espiritual por sobre los asuntos mundanos o físicos. Los 22 arcanos mayores en el tarot egipcio llaman a vencer las pasiones para entregarse al aprendizaje y la evolución espiritual.

Esta propención cambia entre los 56 arcanos restantes, si se quiere, más domésticos. Allí encontraremos, incluso, un arcano llamado El Amor y el Deseo. Este arcano, el LXXIII, se centra en la relación con el sexo opuesto, y en cómo algunos logros en la vida dependen imprescindiblemente de nuestra otra mitad para ser llevados a cabo. Aquí no se habla de un amor basado en el compañerismo y el apoyo recíproco, como podía ocurrir en los arcanos mayores. Se habla en cambio de amores fogosos y pasiones exaltadas: el deseo como motor de las grandes realizaciones. Este arcano destaca la importancia de distinguir entre las buenas y las malas ambiciones. La ambición no es obligatoriamente mala en sí misma, si ayuda al propio progreso y al de los demás. Aquel que ambiciona cosas más grandes que las que ve y lugares mejores que los que ocupa mueve al mundo. Nada tiene de malo perseguir la consecución de deseos e ilusiones. La misma ciencia, con todos sus adelantos, se basa en la naturaleza, ¿por qué demonizar entonces el instinto y las pasiones? Esta carta nos incita así a disfrutar de la belleza y los placeres del amor.

El arcano que le sigue, la Ofrenda, simboliza el poder del acto de dar, y de darse a los demás, como poderoso bálsamo capaz de consolar los corazones más afligidos. El tarot del amor nos recuerda así la necesidad, y la dicha, de equilibrar la pasión con la ternura.

Juan Carlos Montillo