La Meditación de la Risa
La risa lleva un poco de energÃa desde tu fuente interna a tu superficie. La energÃa empieza a fluir, sigue a la risa como una sombra, ¿te diste cuenta? Cuando te reÃs realmente, por un rato, estás en un profundo estado meditativo…se detiene el pensar. Es imposible reÃr y pensar a la vez; son diametralmente opuestos: o te reÃs, o pensás. Si te reÃs realmente, dejás de pensar, si todavÃa estás pensando, la risa va a ser a medias, va a quedar rezagada…va a ser una risa mutilada.
Cuando te reÃs de verdad, de pronto desaparece la mente…según mi experiencia, el baile y la risa son las mejores puertas, las más naturales y las más accesibles. Si bailás realmente, se detiene el pensar; seguÃs y seguÃs, das vueltas y vueltas, y te convertÃs en un remolino -se pierden todos los lÃmites, todas las divisiones; ni siquiera sabés donde termina tu cuerpo y donde empieza la existencia…te disolvés en la existencia y la existencia se disuelve en vos, se trascienden los lÃmites. Y si estás bailando de verdad -no dirigiéndolo vos, sino dejando que te dirija, dejando que te posea-, si te posee el baile, dejás de pensar…
Lo mismo pasa con la risa. Si te posee la risa, se detiene el pensar.
La risa puede ser una bella introducción a un estado de no pensar…
Instrucciones para la Meditación de la risa:
Cada mañana cuando te despertás, antes de abrir los ojos, estirate como un gato; estirá cada fibra de tu cuerpo…después de algunos minutos, con los ojos todavÃa cerrados, empezate a reÃr; reÃte durante cinco minutos. Al principio, lo vas a hacer vos, pero al rato el sonido mismo de tu intento va a causarte genuina gracia. ¡Perdete en la risa! Pueden pasar varios dÃas hasta que te llegues a reÃr realmente, porque estamos tan desacostumbrados a este fenómeno… Pero después de un tiempo va a ser espontáneo y esto va a cambiarte toda la naturaleza del dÃa.
El Buddha reilón
En Japón hay una historia de un Buddha reilón llamado Hotei. Toda su enseñanza era solamente la risa. Iba de un lugar a otro, de un mercado a otro…Se solÃa parar en el medio del mercado y se empezaba a reÃr -ése era su sermón…
Su risa era contagiosa, pegajosa: una verdadera risa…todo su vientre pulsaba de risa, se sacudÃa de la risa, se revolcaba en el suelo de la risa. La gente se juntaba para verlo, se empezaban a reÃr y entonces se extendÃa la risa; se creaban olas inmensas de risa y todo el pueblo se estremecÃa de la risa…
La gente solÃa esperar la llegada de Hotei a su pueblo, porque traÃa tanta alegrÃa, tanto bienestar…Jamás pronunciaba una sola palabra…jamás. Le preguntabas sobre Buddha y se reÃa; le preguntabas sobre la iluminación y se reÃa; le preguntabas sobre la verdad y se reÃa…La risa era su único mensaje…
Osho
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