ELEVANDO EL AMOR: MEDITANDO EN PAREJA
Hay que entender unas cuantas cosas muy fundamentales; primero, que el hombre y la mujer son, por un lado, cada uno una mitad del otro, y por otro lado, son también polos opuestos…Justamente el ser opuestos los atrae mutuamente; cuanto más lejos estén, más atracción va a haber; cuanto más se diferencien entre sí, más encantamiento, belleza, y atracción va a haber…Pero precisamente ahí radica todo el problema…
Porque cuando se acercan, se quieren acercar mucho más, se quieren fusionar uno con el otro, quieren ser uno, un todo armonioso -pero toda su atracción se basa en su posición, y la armonía va a depender de si esta oposición se disuelve o no…
A no ser que una relación amorosa sea muy conciente, va a generar mucha angustia y grandes problemas…Todos los amantes están en problemas…
Y este problema no es personal; está en la naturaleza de las cosas; no se habrían sentido atraídos el uno por el otro -lo que llaman enamorarse-, no pueden dar ninguna razón de porqué sienten una atracción tan tremenda el uno por el otro; ni siquiera son concientes de las causas subyacentes; de ahí que pase algo tan extraño: los amantes más felices son los que no se encuentran nunca…
Porque cuando se da el encuentro, la oposición misma que provocaba la atracción se convierte en conflicto…En cada pequeña cosa sus actitudes son diferentes, sus formas de encararlas son distintas; aunque hablan el mismo idioma, no pueden entenderse…
La forma en que el hombre ve al mundo es diferente al de la mujer; por ejemplo, un hombre se interesa en cosas muy lejanas -el futuro de la humanidad, las estrellas lejanas, saber si hay vida en otros planetas, etc.
En cambio, la mujer se ríe de toda esta tontería; ella solamente se interesa por un círculo muy pequeño, cerrado -los vecinos, la familia, quién está engañando a su esposa, de la esposa de quién se enamoró el chofer…Sus intereses son muy locales y muy humanos; ella no se preocupa por la reencarnación, ni por si hay o no hay vida después de la muerte; su preocupación es más pragmática; le concierne más el presente, el acá-ahora…
El hombre, en cambio, nunca está en el acá-ahora; siempre está en cualquier otra parte…Tiene preocupaciones extrañas -reencarnación, vida después de la muerte…
Si los dos son concientes que es una unión de opuestos, que no hay necesidad de crear ningún conflicto, está entonces la gran oportunidad de entender el punto de vista totalmente opuesto y absorberlo; así la vida de un hombre y una mujer juntos puede volverse una bella armonía; sino es una pelea continua…Hay feriados, por supuesto, nadie puede vivir peleando las 24 horas, uno necesita también un poco de descanso -un descanso para alistarse para una nueva pelea…
Pero este es uno de los fenómenos más raros: durante miles de años, hombres y mujeres estuvieron viviendo juntos, y sin embargo, siguen siendo extraños…Siguen teniendo hijos, pero todavía son extraños entre sí…La actitud femenina y la masculina son tan opuestas entre sí, que a no ser que hagan un esfuerzo conciente, a no ser que se convierta en tu meditación, no hay esperanza de tener una vida en paz…
Es uno de mis más profundos intereses hacer que el amor y la meditación estén involucrados entre sí, que cada relación de amor se vuelva una sociedad para meditar -y cada meditación te hace tan conciente que no tenés necesidad de caer en el amor (to fall in love), sino que podés elevarte en él (rise in love)…Podés encontrar un amigo concientemente, deliberadamente…
Sentís una profunda armonía conmigo, momentos de paz, amor y silencio, y naturalmente, te surgió la pregunta: si esto es posible conmigo, ¿porqué no con el hombre que amás?
Tenés que entender la diferencia…Me amás, pero no me amás de la misma forma que amás a tu esposo, a tu esposa…Tu amor por mí no es biológico; tu amor conmigo es un fenómeno totalmente diferente, porque está en el espíritu, no en el cuerpo…
Y segundo que te conectás conmigo por tu búsqueda de la verdad…Mi relación con vos es por la meditación; la meditación es el único puente entre vos y yo; tu amor se va a profundizar, a medida que se profundiza la meditación y viceversa; a medida que florece tu meditación, también florece tu amor…Pero es un nivel totalmente diferente…
Con tu esposo no te conectás en la meditación; jamás se sientan juntos en silencio durante una hora, para sentirse la conciencia mutuamente…O se la pasan peleando, o haciendo el amor, pero en ambos casos se relacionan mediante el cuerpo, mediante la parte física, la biología, las hormonas…No se relacionan con el núcleo más profundo del otro…Sus almas se mantienen separadas…En los templos, en las iglesias, y en las cortes, solamente se casan los cuerpos, porque las almas siguen estando a kilómetros de distancia…
Si querés mantener una relación armoniosa con tu hombre, vas a tener que aprender a ser más meditativa; porque con amor solo no alcanza…El amor solo es ciego, y la meditación le da ojos…La meditación le da entendimiento; y cuando tu amor es ambas cosas, amor y meditación, se vuelven compañeros de viaje; entonces ya no es una relación ordinaria entre esposo y esposa, sino que se vuelve una amistad en el camino hacia el descubrimiento de los misterios de la vida…
Si el hombre sigue solo, y la mujer sigue sola, el camino les va a resultar muy tedioso y largo, como pasó en el pasado: viendo este conflicto sin fin, todas las religiones decidieron que los que quisieran buscar, tenían que renunciar al otro -los monjes tenían que ser célibes…Pero en 5.000 años de historia, ¿Cuántos monjes y cuántas monjas llegaron a ser almas realizadas? No me podés dar ni siquiera suficientes nombres para contarlos con los dedos de las manos…Y millones de monjes y monjas de todas las religiones -budistas, hindúes, cristianos, mahometanos…- ¿Qué pasó?
El camino no es tan largo; tampoco es tan lejana la meta. Pero incluso si querés ir a la casa de tu vecino, vas a necesitar ambas piernas; solamente saltando en una sola pierna, ¿Hasta dónde podés avanzar?
Estoy proponiendo una visión totalmente nueva: que los hombres y las mujeres, juntos, en profunda amistad, en una relación meditativamente amorosa, como un todo orgánico, pueden alcanzar la meta cuando lo deseen…Porque la meta no está fuera de vos, sino en el centro del ciclón, la parte más profunda de tu ser…Pero solamente podés encontrarlo cuando sos un todo, y no podés ser un todo sin el otro…
El hombre y la mujer son dos partes de un todo; entonces, en vez de desperdiciar el tiempo peleando, traten de entenderse mutuamente; traten de ponerse en el lugar del otro…Traten de ver como ve un hombre, traten de ver como ve una mujer…Y cuatro ojos siempre ven más que dos -tienen una visión total, abarcan las 4 direcciones…
Pero hay algo de lo cual tenés que acordarte: que sin meditación, el amor está destinado al fracaso; no hay posibilidad de que sea un éxito…Podrás aparentar y engañar a otros, pero no podés mentirte a vos mismo…Porque en lo profundo, sabés que todas las promesas que te hizo el amor, quedaron incumplidas…Solamente con la meditación, el amor se reviste de nuevos colores, de una música nueva, de nuevas canciones, de nuevas danzas -porque la meditación te da la introversión que necesitás para comprender los polos opuestos, y en ese mismo entendimiento, desaparece el conflicto…
Todos los conflictos en el mundo se generan por malos entendidos…Vos decís algo y tu esposa entiende otra cosa; tu esposa dice algo y vos entendés otra…Conocí parejas que vivieron juntas durante 30 o 40 años, y sin embargo, parecen tan inmaduros como el primer día que se conocieron…Todavía la misma queja: “Ella no entiende lo que le digo…” ¡40 años viviendo juntos y no fuiste capaz de descubrir un método para que tu esposa te pueda entender exactamenete lo que le decís, y para que vos puedas entender, a su vez, exactamente lo que ella te dice!
Creo que no hay posibilidad de que esto pase, excepto a través de la meditación, porque la meditación te aporta las cualidades de silencio, conciencia, un escuchar paciente, una capacidad de ponerte en la posición del otro…
Conmigo sí es posible, porque a mí no me conciernen las trivialidades de tu vida…Vos estás acá básicamente para escuchar y entender…Vos estás acá para crecer espiritualmente…Naturalmente, no hay conflicto y la armonía surge sin ningún tipo esfuerzo…
A mí podés amarme completamente, porque conmigo tu relación es de meditación… Con otros hombres, o con otras mujeres, si querés vivir en armonía, vas a tener que traer la misma atmósfera y el mismo clima que trajiste acá…
Las cosas no son imposibles, lo que pasa es que no trajimos el remedio indicado, la medicina apropiada…Me gustaría recordarte que la palabra ‘medicina’, proviene de la misma raíz que ‘meditación’; la medicina te cura el cuerpo; en cambio, la meditación te cura tu parte espiritual…
La gente vive junta y sus espíritus están llenos de heridas, por eso las pequeñeces, la hiere tanto…La gente vive sin ningún tipo de entendimiento, por lo tanto cualquier cosa que hagas va a terminar en desastre…
Si amás a un hombre, la meditación es el mejor regalo que podés hacerle; si amás a una mujer, el Kohinoor, que es el diamante más grande del mundo, no va a ser nada en comparación…La meditación va a ser un regalo mucho más precioso -y va a hacer que tu vida sea pura alegría…
Potencialmente, somos capaces de esta pura alegría, lo que pasa es que no sabemos cómo lograrla…Si estamos solos, estamos como mucho, tristes; si estamos juntos, realmente se transforma en un infierno…
Incluso un hombre como Jean-Paul Sartre, un hombre de gran inteligencia, tiene que decir que el otro es el infierno, que estar solo es mejor, que no podés realizarte con el otro…Se volvió tan pesimista que llegó a decir que es imposible realizarse con el otro, y que el otro es el infierno…En grandes términos tiene razón pero con la meditación, el otro se convierte en tu cielo…
Pero Jean-Paul Sartre no tenía la menor idea de lo que es la meditación…
Esta es la desgracia del hombre occidental. El hombre occidental está perdiéndose el florecimiento de la vida, por no saber nada de meditación y, a su vez, el hombre oriental se la está perdiendo por no saber nada del amor.
Y para mí, así como el hombre y la mujer son mitades de un todo, también lo son el amor y la meditación…Meditación es hombre; amor es mujer…En su unión, está la unión del hombre y la mujer; y en esa unión, formamos el ser humano trascendente -que no es ni hombre ni mujer…
A no ser que construyamos al hombre trascendente en la tierra, no hay demasiadas esperanzas…Pero siento que mi gente es capaz de hacer lo aparentemente imposible…
Osho









