DE LA CABEZA AL CORAZON
Lo principal: tratá de sentirte sin cabeza. Visualizate a vos mismo sin cabeza; movete sin cabeza…Suena absurdo, pero es uno de los ejercicios más importantes. Probalo y vas a ver…Caminá y sentí como si no tuvieras cabeza…Al principio va a ser solamente un ‘como si’; va a ser muy extraño…cuando te venga la sensación de que no tenés cabeza, va a ser muy raro y extraño…pero de a poco, vas a ir asentándote en el corazón.
Hay una ley: habrás notado que los ciegos tienen oídos agudos, oídos más musicales…los ciegos son más musicales; su sensibilidad por la música es más profunda, ¿porqué?, porque la energía que normalmente circulaba por los ojos, ahora no puede hacerlo, entonces elige otro camino -circula por los oídos…
Los ciegos tienen mayor sensibilidad en el tacto también…si un ciego te toca, vas a sentir la diferencia, porque nosotros comúnmente tocamos con nuestros ojos, nos tocamos mutuamente a través de los ojos…Un ciego no lo puede hacer, por eso su energía se mueve por sus manos. Un ciego es más sensible que cualquiera que tenga ojos…A veces podrá no serlo, pero en general es así. Si un centro no funciona, la energía empieza a desplazarse desde otro centro.
Así que probá este ejercicio: tratá de verte sin cabeza y de pronto, vas a sentir algo muy extraño: como si por primera vez estuvieras en el corazón…
Caminá sin cabeza; sentate a meditar, cerrá los ojos y solamente sentí que no tenés cabeza…sentí:
“Desapareció mi cabeza…”
Al principio, va a ser solamente un ‘como si’, pero de a poco, vas a ir sintiendo que realmente te desapareció la cabeza…y cuando sientas esto, tu centro va a bajar al corazón …¡pero inmediatamente!…vas a mirar el mundo a través del corazón y no a través de la cabeza…
Cuando llegaron los occidentales por primera vez a Japón, no podían creer que los japoneses tradicionalmente hayan creído durante siglos que se piensa con el estómago…Si le preguntás a un niño japonés -que no se haya educado en el estilo occidental-,
“¿Con qué pensás?”
Se va a señalar su estómago…
Pasaron siglos y siglos y Japón estuvo viviendo sin la cabeza…Es solamente un concepto…si te pregunto a vos:
“¿Con qué pensás?”
Vas a señalar tu cabeza, pero un japonés va a señalarse el estómago, no la cabeza…es una de las razones por la cual la mente japonesa es más tranquila, quieta e integrada.
Actualmente, esto se alteró porque occidente se expandió cubriéndolo todo…Ahora no existe el oriente…solamente en algunos individuos, que son como islas acá y allá, existe el oriente todavía…Geográficamente, desapareció; actualmente todo el mundo es occidental…
Tratá entonces de imaginarte sin cabeza…Meditá en tu baño, parado frente al espejo: miráte profundamente a los ojos y sentí que estás mirando desde el corazón…De a poco, va a empezar a funcionar el centro del corazón…y cuando funciona el corazón, cambia totalmente tu personalidad…toda la estructura, todo el patrón, porque el corazón tiene su propia forma…
Entonces, primero tratá de imaginarte sin cabeza…Y segundo, sé más amoroso, porque el amor no puede funcionar a través de la cabeza…¡sé más amoroso!…Por eso uno pierde la cabeza cuando se enamora…Si no estás enamorado y loco, entonces no estás enamorado realmente…Tenés que perder la cabeza; si la cabeza no se afecta, si sigue funcionando normalmente, no puede darse el amor… porque para el amor, necesitás que funcione el corazón, no la cabeza… Es una función del corazón…
Y pasa que cuando se enamora una persona muy racional, se vuelve estúpida…El mismo siente la estupidez que está haciendo…¿¡qué está haciendo!?, entonces divide su vida en dos, crea una división: el corazón, pasa a ser un affaire silencioso, íntimo…al salir de su casa, sale de su corazón también; vive en un mundo a través de su cabeza y solamente baja al corazón cuando está amando…Pero es muy difícil…es muy difícil y comúnmente no pasa nunca.
Estuve en Calcuta; me hospedaba en la casa de un amigo que era juez de la Corte Suprema. Su esposa me dijo:
“Tengo que contarte un problema, ¿me podés ayudar?”
Entonces, le pregunté:
“¿Cuál es tu problema?”
Me contestó:
“Mi marido es tu amigo; te quiere y te respeta, así que si le hablás seguro que lo vas a poder ayudar…”
Le pregunté:
“¿Qué querés que le diga? decime…”
Me dijo:
“Bueno, él sigue siendo un juez de la Corte Suprema, hasta en la cama…Nunca fue ni un amigo, ni un amante, ni un esposo; es un juez de la Corte Suprema las 24 horas del día…”
Es difícil…es difícil bajarse del pedestal; se vuelve una actitud fija…Si sos un hombre de negocios, vas a seguir siendo un hombre de negocios en la cama también…Es difícil acomodar a dos personas adentro tuyo, y no es fácil cambiar tu patrón de comportamiento completamente, repentinamente, en el momento que quieras…Es difícil, pero si estás enamorado, vas a tener que bajarte de la cabeza…
Entonces, en esta meditación tratá de ser cada vez más amable…Y cuando te digo que seas más amable, te quiero decir que cambies la cualidad de tus relaciones: basalas en el amor. No solamente con tu esposa y tu hijo, o con tu amigo, sino hacia la vida misma…Volvete más amoroso. Por eso Mahavir y Buddha hablaban de la no-violencia: fue solamente para crear una actitud amorosa hacia la vida…
Cuando Mahavir se mueve, cuando camina, permanece conciente de no matar ni siquiera una hormiga…¿por qué? A la hormiga realmente no le importa; Mahavir baja de la cabeza al corazón , crea una actitud amable hacia la vida misma…Mientras más se basen tus relaciones en el amor -todas tus relaciones…-, más va a funcionar tu centro del corazón…Va a empezar a funcionar; vas a mirar al mundo con otros ojos, porque el corazón tiene su propia forma de mirar el mundo…La mente nunca puede mirar de esa forma: es imposible para la mente…¡lo único que puede hacer la mente es analizar! El corazón sintetiza; en cambio lo único que pude hacer la mente es disectar, dividir…la mente es divisora; sólo el corazón da unidad…
Cuando podés mirar con el corazón, todo el universo se ve como una unidad; cuando mirás con la mente, todo el universo se vuelve atómico; no hay unidad: solamente átomos, átomos y átomos. El corazón trae una experiencia de unidad; va integrando, y la síntesis final es Dios…Si podés mirar con el corazón, todo el universo se ve como uno. Esa unidad es Dios…
Por eso, la ciencia nunca puede encontrar a Dios; es imposible, porque el método que aplica no puede llegar nunca a la unidad última…El método mismo de la ciencia es la razón, el análisis, la división…entonces llega a las moléculas, átomos, electrones y va a seguir dividiendo…Jamás va a poder llegar a la unidad orgánica del todo; es imposible mirar el todo a través de la cabeza…
Osho









