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LAS CASAS DE LA LUNA Y SUS FUERZAS

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Debido a que la Luna da toda la vuelta al Zodíaco en el lapso de veintiocho días, los sabios de la India y los astrólogos más antiguos asignaron a la Luna, de común acuerdo, veintiocho Casas, que ubicadas en la octava esfera, obtienen de sus diversos astros y estrellas allí contenidos, según Alfaro, diversos nombres y propiedades, que la luna, al dar su vuelta, adquiere según el encuentro que concreta con los demás astros que le confieren poderes y virtudes diferentes. Cada una de estas casas, según la opinión de Abraham, contiene doce grados, 51 minutos y casi veintiséis segundos; he aquí los nombres de esas casas con sus comienzos en el Zodíaco de la octava esfera:

La primera de estas casas se llama Alnath, es decir, los cuernos de Aries; su comienzo es desde la cabeza de Aries de la octava esfera; es buena para los viajes y causa discordia.

La segunda se llama Allothaim, o Albochan, es decir, el vientre de Aries; y su comienzo está desde el grado 12 del mismo signo, 51 minutos y 22 segundos completos; hace hallar tesoros y retener cautivos.

La tercera se llama Alchaomasone, o Athoraye, es decir, las lluviosas o Pléyades; su comienzo está en 5 grados completos de Aries, 42 minutos y 51 segundos; es buena para viajes por mar, para cazadores y operaciones de alquimia.

La cuarta se llama Aldebarán, o Aldelamen, es decir, el ojo o la cabeza de Tauro; su comienzo está en el grado 8, 34 minutos y

17 segundos del mismo Tauro exclusivamente; contribuye a la destrucción, y a obstáculos en edificaciones, fuentes, pozos y minas de oro; hace huir a los reptiles y causa discordia.

La quinta se llama Alchataya, o Albachaya; su comienzo está después del grado 21 de Tauro, 25 minutos, 43 segundos; es buena para el regreso de un viajero, para la instrucción de discípulos; asegura los edificios, da salud 1 causa benevolencia.

La sexta se llama- Alhanna, o Alchaya, es decir, astro pequeño de gran luz: comienza después del grado 4, 17 minutos, y 9 segundos de Géminis; es buena para la caza, para sitio de ciudades y venganza de príncipes; causa estragos en cosechas y frutos; impide la cura del galeno.

La séptima se llama Aldimiach, o Alarzach, es decir, el brazo de Géminis; comienza en el grado 17 de Géminis, 8 minutos, 34 segundos, y dura hasta el fin del signo; es buena para ganancias y amistad; es favorable a los amantes; espanta las moscas y destruye a los magisterios. De esa manera una cuarta parte del cielo es ocupada por siete casas. Siguiendo el mismo orden y número de grados, minutos y segundos, las demás casas tienen sus comienzos en cada cuarto, en un total de siete, es decir,

de modo que en el primer signo de este cuarto comienzan tres casas, y en cada uno de los otros dos signos comienzan dos casas.

En consecuencia, las siete casas siguientes comienzan en la cabeza de Cáncer, cuyo nombre es Alnaza, o Anatrachya, es decir, nubosa o brumosa, y esta es la octava casa; causa amor y amistad, y sociedad de viajeros; espanta ratas y ratones; aflige a los cautivos continuando su prisión.

La novena, se llama Archaam, o Alcharph, es decir, el ojo de Leo; es contraria a las cosechas y a los viajeros y produce discordia entre los hombres.

La décima se llama Algelioche, o Algebh, es decir, el cuello o la frente de Leo; asegura los edificios; da amor, benevolencia y auxilio contra los enemigos.

La décimoprimera se llama Azobra, o Ardaf, es decir, la melena de Leo; es buena para viajes y ganancias comerciales, y para la redención de cautivos.

La décimosegunda se llama Alzarpha, o Azarpha, es decir, cola de Leo; beneficia a cosechas y plantas; es contraria a la navegación; es buena para servidumbre y cautivos, y para mejorar compañías y sociedades.

La décimotercera se llama Alhayre, es decir, los canes, o las alas de Virgo; es buena para la benevolencia, las ganancias, los viajes, las cose-chas y la liberación de cautivos.

La décimocuarta se llama Achureth, o Arimet, otros la llaman Azimeth, o Alhumech, o Alcheymech, es decir, la espiga de Virgo, o la espiga voladora; es buena para el amor conyugal y la cura de enfermedades; es favorable a la navegación, pero contraria a viajes por tierra. Estas casas constituyen el segundo cuarto de cielo.

Después siguen otras casas de la Luna; la primera comienza en la cabeza de Libra, a saber, la décimoquinta casa; su nombre es Agrapha, o Algarpha, es decir, manta o manta voladora; es buena para desenterrar tesoros, y cavar pozos; provoca divorcios y discordia, destruye casas y enemigos y detiene a los viajeros.

La décimosexta casa se llama Azubene, o Ahubene, es decir, los cuernos de Escorpio; impide los viajes, y matrimonios; daña a las cosechas y al comercio, y es buena para la liberación de cautivos.

La decimoséptima se llama Alcnil, es decir, corona de Escorpio; es buena para hacer una mejor fortuna de una mala posición, para el amor duradero, para asegurar los edificios y para la navegación.

La décimooctava se llama Alchas, o Altob, es decir, el corazón de Escorpio; causa discordia, sedición y conspiración contra príncipes y potentados, y para vengarse de los enemigos; pero libera a los cautivos y contribuye a la edificación.

La décimonovena se llama Allatha, o Achala, y otros la denominan Hycula o Axala, es decir, cola de Escorpio; tiene poder para asediar ciudades, apoderarse de ellas, ahuyentar a los hombres de sus lugares, para la destrucción de los navegantes y la perdición de los cautivos.

La vigésima se llama Abnahaya, es decir Viga: es buena para

domar

bestias salvajes y mantener las prisiones; destruye las riquezas de las sociedades y obliga al hombre a dirigirse a un lugar.

La vigésimoprimera se llama Abada, o Albeldach, que quiere decir, Desierto; es buena para cosechas, ganancias, edificaciones y viajeros, y para provocar el divorcio. Con esta casa se completa el tercer cuarto de cielo.

Quedan las siete últimas casas que constituyen el último cuarto del cielo completo; la primera es, en orden, la vigésimosegunda, comenzando en la cabeza de Capricornio; se llama Sadahacha, o Zodeboluch, o Zandeldena, es decir, el Pastor; apresura la huida de los servidores o cautivos;’ es buena para la cura de enfermedades.

La vigésimotercera casa se llama Sabadola, o Zobrach, es decir, el Glotón; provoca el divorcio, es buena para la liberación de los cautivos y la cura de enfermedades.

La vigésimocuarta se llama Sabadath, o Chadezoad, que quiere decir estrella de la Fortuna; es buena para la benevolencia conyugal y la victoria de los soldados; es contraria a la investidura y a los desempeños de cargos, e impide que se los cumpla.

La vigésimoquinta se llama Sadalabra, o Sadalachia, que quiere decir la Mariposa, o el Abanico; contribuye al sitio de ciudades y a la venganza; arruina a los enemigos, provoca el divorcio, asegura las prisiones y los edificios; hace avanzar los correos, sirve al maleficio contra el coito, y para ligar cada miembro del hombre de modo que no pueda cumplir su función.

La vigésimosexta se llama Alpharg, o Pgtagal Mocaden, es decir, el primer Aguatero; contribuye a la unión y al afecto humano; es buena para la libertad de los cautivos; derriba prisiones y edificios.

La vigésimoséptima se llama Alcharya, o Alhalgalmoad, que quiere decir el segundo Aguatero; hace crecer y multiplicar las mieses, beneficia al comercio, induce ganancias y cura de enfermedades; pero obstaculiza las construcciones y contribuye a causar mal a quien se desee.

La vigésimooctava y última se llama Albotham, o Alchah, que quiere decir los Peces; hace crecer y multiplicar el trigo y el comercio; da segurid4′l a los viajeros en cruces peligrosos; contribuye a la dicha conyugal; pero hace perder tesoros y asegura las prisiones.

En estas veintiocho casas están ocultos muchos secretos de la sabiduría de los antiguos, mediante lo cual realizaban muchas maravillas sobre todas las cosas que se hallan debajo del cielo de la luna; esos sabios acordaron a cada casa sus simulacros, imágenes, rúbricas e inteligencias rectoras, efectuando sus operaciones mediante sus virtudes de diferentes maneras.


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